Historia

History En el año 20-19 A.C., el rey Herodes reestructuró el templo de Jerusalén, que fue construido después del exilio. Además de las áreas reservados a los miembros del pueblo de Israel había un espacio en el que todos podían entrar, judíos y no judíos. Ahí se reunían rabinos y maestros de la Ley para escuchar las preguntas de la gente sobre Dios, y a responder en un intercambio respetuoso. Era el atrio de los gentiles o paganos, un espacio que todos podían atravesar y en el que podían permanecer, sin distinciones de cultura, lengua o profesión religiosa, un lugar de encuentro y diversidad. De tal lugar viene la inspiración para esta iniciativa del Pontificio Consejo de la Cultura del Vaticano. Se trata de un ámbito de encuentro y diálogo, un espacio de expresión para los que no creen y para los que se hacen preguntas acerca de la propia fe, una ventana abierta al mundo, a la cultura contemporánea y las voces que ahí resuenan.

Como señaló Ravasi, “este diálogo está destinado a desarrollarse sobre las grandes cuestiones radicales que conciernen a la vida y la muerte, la verdad y la mentira, el amor y el dolor, el bien y el mal, la libertad y la solidaridad, la palabra y el silencio”, y agregó: "El diálogo que queremos establecer se desarrollará entre personas inteligentes y apasionadas que desean encontrar un sentido, una respuesta, una verdad”.